sábado, 14 de febrero de 2009

Criterios para elegir funcionarios

Dice Nicolas Lynch en Contralor: ¿técnico o político? :
El gran fiasco que ha resultado hasta ahora para el gobierno aprista el nombramiento del nuevo Contralor tiene a la base una grave equivocación. Nos han vendido la especie en los últimos tiempos de que el Contralor tiene que ser un técnico. No por gusto en la fracasada Comisión del supuesto concurso había dos neoliberales connotados como Richard Webb y Beatriz Boza.

¿A quién le puede caber en la cabeza que alguien que va a controlar el uso de los recursos públicos tiene que ser básicamente un técnico? Nada más que a un neoliberal. El demonio puede tener todos los doctorados del mundo y no por ello deja de ser demonio. El control de los recursos públicos tiene que estar a cargo de un político, es decir de alguien con vocación de servicio público y entendimiento de la dinámica del poder y de los asuntos del Estado. Esto por supuesto no quita que, además, cuente con la formación académica y profesional necesaria para acometer la tarea. Pero no al revés. ¡No tomemos el rábano por las hojas!
Comentario: Dos cosas.

1. En la comisión evaluadora no estaba sólo Webb y Boza, sino también Blondet y Garatea. Si se va a calificar a los miembros de esta comisión de algo, por ejemplo, de "neoliberales", ¿Por qué no extender la calificación a todos? "Neoliberales como Blondet y Garatea". ¿Acaso no salieron ellos también a justificar los criterios de la comisión? Parece aquí aplicarse la norma que si se trata de mi amiga o amigo, hago la vista gorda de todo y no digo nada. De hecho Blondet y Garatea fueron las figuras más visibles de esa comisión, las que salieron al aire defendiendo los criterios que Lynch critica.

2. ¿Cómo está eso que "el control de los recursos públicos debe estar a cargo de un político"? Definitivamente, el servicio púbico debe contar en la elección del contralor o contralora, más que la experiencia en el sector privado. Este ya es un tema de transferibilidad del capital humano específico. Mejor sería tener una escuela de formación de cuadros profesionales, tipo el BCR, con admisión transparente, por concurso, con formación dentro de la institución. Así la propia institución pública forma a su propia gente y a la hora de las elecciones hay una oferta de gente preparada para el cargo. Sin embargo, notemos que esto quiere decir que el contralor debe ser un "servidor público", que no es lo mismo que "un político". Nada que ver. El político es (debería ser) un servidor público, pero no todo servidor público es un político. Lo que parece estar ocurriendo es que el artículo de Lynch, al igual que excluye a Blondet (ministra del mismo gabinete que él formó) y Garatea (quien tal vez como es cura no se puede chocar con él), ahora escribe un artículo con nombre propio, para apoyar a alguien, efectivamente, con más perfil de político que de servidor público como Humberto Campodónico.

Esto es poner la carreta delante del caballo. Primero se deben fijar los criterios y en base a ellos elegir a las personas. El artículo mencionado primero se fija en las personas y en base a ellas acomoda los criterios muy antojadizamente.

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