jueves, 28 de agosto de 2008

A cinco años de la CVR

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR las extrapolaciones de víctimas mortales han perdido la centralidad que les quisieron dar tanto los representantes de la CVR como sus detractores. Es definitivamente un punto débil, el más débil de la CVR (ver Las Extrapolaciones de la CVR 2 y Los militares y las extrapolaciones de la CVR). Los detractores de la CVR, comprensiblemente, siguen atacando por ahí; los defensores ya no defienden tanto las extrapolaciones ni las ponen tan al centro del debate como antes. Pero fue un error que contribuyó a polarizar al país, en el que lamentablemente los exCVR han venido insistiendo en justificar.

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR no es que se haya avanzado mucho en reparaciones. El Consejo de Reparaciones sólo tiene mandato para hacer un registro de víctimas. Recién hace poco se (Correo) ha hablado de "conflicto de intereses" en esta institución. Fabber de Oceano de Mercurio rebota tal preocupación en este post. Este consejo es un tema que lleva tiempo. En el post ¿Y las reparaciones? expresaba preocupación por la demora en las ejecución de las reparaciones. Muchos productos intermedios y pocos productos finales. El caso Castro Castro fue un caso de reparaciones. Hasta ahora el estado rechaza pagar las reparaciones (a diferencia de otros casos en que sí pagó).

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR estaría por prescribir la acusación contra Alan García por las matanzas de El Frontón, Chorrillos y Lurigancho. Sobre esos sucesos hubo una comisión, la comisión Ames, antes hubo la comisión Vargas Llosa sobre Uchuraccay, después hubo la comisión Melgar sobre Cayara, la comisión Olivera sobre Accomarca, después la comisión Múlder sobre diversos delitos de Alberto Fujimori. Muchas comisiones. Tenemos una gran tradición "comisionista", siendo la CVR una "mega-comisión" dentro de esta tradición. Y cada comisión es más ambiciosa que la otra, pero ninguna tiene un poder de resolución real. (Actualización: Una comisión más: la "Comisión de paz" creada recien comenzando el gobierno de García 1. Duró unos seis meses, la segunda mitad de 1985).

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR crecientemente se busca fuera del país la justicia que no se encuentra dentro. La Corte Inter-Americana de Derechos Humanos de Costa Rica ha sido el escenario de confrontación al cual acuden quienes tienen problemas con el estado peruano: caso Castro Castro, caso Saúl Cantoral, caso Ivcher, etc. El mismo Alan García recurrió a la CIDH cuando fue acusado por el estado peruano. A pesar de los diversos reclamos y las protestas en diversos medios, no se ve que el Perú se vaya a salir de la CIDH. Le tocará cumplir con las sentencias. Una esperanza de justicia que viene de fuera. Y como esta sí es una instancia resolutiva, si la CVR fue satanizada, la CIDH lo fue aún más.

A cinco años de presentación del informe final de la CVR va quedando claro que el diagnóstico del país no es lo principal de la CVR. No era un trabajo de tipo científico social ni tenía por qué serlo. No es lo más fuerte que tiene y lo que dijo sobre el conflicto ya fue dicho antes por la producción científico-social peruana e internacional. La pretensión enciclopédica de la CVR fue innecesaria, en particular las extrapolaciones y los diagnósticos sociales, que ya existían.

A cinco años de presentación del informe final de la CVR va quedando claro que lo principal de la CVR fueron los testimonios recolectados. Material transcrito, en bruto, que nos cuenta las historias personales de la guerra vivida por diferentes personas, y por lo tanto, por diferentes puntos de vista. Relatos de pérdidas irreparables, contados acaso como desahogo, con frustración y tristeza,, pero con una gran esperanza de justicia y de no repetir lo vivido.

A cinco años de presentación del informe final de la CVR ha continuado el trabajo de descubrimiento y exhumación de cadáveres de quienes murieron en la guerra insurgente-contrainsurgente. Las fosas de Putis, Los Cabitos, Pichari, Santo Tomás de Pata se siguen abriendo. Hubo un tiempo de "enterrar y callar"; hoy vivimos un tiempo de desenterrar y hablar. La CVR fue un esfuerzo que dio confianza a muchos/as para reclamar por los seres queridos que ya no los/as acompañan. Fue la voz de pocos, la de una comisión, pero que animó a muchos/as a expresarse. En tal sentido fueron voces que tuvieron eco en voces que se vienen sumando. El proceso no acabó; recién comienza.

A cinco años de presentación del informe final de la CVR el estamento militar continúa en una actitud de rechazo y negacionismo. A diferencia de otros países como Argentina y Chile, en que el estado de derecho sentó a los militares en el banquillo de los acusados y les pidió cuentas por sus acciones durante la guerra contrainsurgente, en el Perú continúa el discurso triunfalista y de justificación (El discurso militar 2). La vesanía terrorista en muchas mentes, y no sólo militares, valida la tortura, el asesinato, la violación, y diversas atrocidades. Es que a diferencia de otros países en que las atrocidades fueron cometidas exclusivamente por gobiernos militares, en el Perú fueron gobiernos civiles, al menos formalmente, como el de Belaúnde, García y Fujimori. La gente votó por ellos, y más aún, los reeligió, a sucedáneos de Belaúnde como Paniagua y Toledo y al mismo García. Es comprensible que el discurso negacionista tenga fuerza social. Queda mucho por hacer.

A cinco años de presentación del informe final de la CVR han trascendido diversos entretelones internos nada agradables como la desigualdad salarial injustificada, comportamientos excluyentes y favoritistas, plagios/refritos inútilmente subcontratados, desaparición de materiales, etc. dentro de la CVR. A pesar de la política de "cerrar filas" con la CVR ante los ataques de sus diversos detractores, hay detalles que se han ido filtrando. A mucha gente trabajar en la CVR le cambió la vida, tanto por los atroces testimonios recolectados, como por la hipocresía y figuretismo que les tocó ver (ver La memoria de la Memoria).

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR muchos sentenciados por terrorismo están por cumplir su condena. Cada año salen cantidades importantes que se reintegran a la vida civil. Hace un par de meses se habló abiertamente de un regreso del terrorismo por la CCB y hubo una situación de alerta. Por un lado, la mayoría de la población no quiere un rebrote terrorista de ningún tipo y toca estar alerta, pero por otro lado se requiere una política de reinserción social constructiva y sin persecusiones ulteriores a quienes ya pagaron sus penas (ver La realidad carcelaria actual).

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR hay malestar en el estamento militar, por los juicios que se les vienen siguiendo. No creen que hayan hecho nada malo. Hay una política de justificación y defensa de las atrocidades cometidas. La reacción del Comandante General del Ejército ante las fosas de Putis es indicativa. La secuencia con los militares debería ser la misma que con todos: presunción de inocencia, investigación, juicio justo, sentencia, cumplimiento de la pena y reinserción social. Sin embargo, los militares ven que los civiles, como García, quien los comandó, han quedado impunes y comprensiblemente quieren un trato igual. Mal ejemplo que García se haya librado de las acusaciones que tenía sobre sí, mal ejemplo que el pueblo votara por él. (Además, ¿qué militar fue juzgado por los bombardeos a los mayoruna durante Belaúnde 1? - verlo en Fernando Belaúnde y el bombardeo a los nativos mayoruna - ¿O por las muertes de los insurgentes lanzados desde helicópteros en la misma época?).

A cinco años de la presentación del informe final de la CVR se piensa que "reconciliación" es algo así como un abrazo entre un terrorista y un militar. No es eso. Lo principal es el fin de la violencia y la construcción de una convivencia civilizada en el mismo hogar nacional más allá de las diferencias o pasados que se tengan (ver Discursos sobre la CVR en videos). Reonciliación es que nadie en nuestra entidad nacional esté pensando en ninguna insurgencia como forma de cambiar lo que anda mal, porque hay otros canales, los democráticos, para hacerlo. Sin embargo, al contrario de lo que sostenía Clausewitz, la política actual parece ser la continuación de la guerra anterior por otros medios, como que la insurgencia 1980-2000 continuó a la de 1965, y ésta a la de 1948, y ésta a la 1932 y así sucesivamente (ver Perú: conflicto interno cada década y media). ¿Hasta cuándo? También queda mucho por avanzar en este campo.

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3 comentarios:

Blogger Miguel Tejada ha dicho...

Silvio

Lo que dijo la CVR ya lo habían dicho las ciencias sociales, sí. Pero la CVR fue una institución estatal, que dió legitimidad a ese discurso. Y que como certeramente dices, permitió hablar.

La desgracias es que las formas de relacionarnos entre peruanos que están detrás de la guerra sucia, continúan entre nosotros. Se puede torturar a un campesino, despedir a un agitador sindical, obligar a una obrera a usar pañal para que no vaya al baño o amenazar la propiedad de un "incivilizado"/"chuncho"/"calato", en defensa de "la patria"/"la democracia/"la modernidad"/"el crecimiento económico"/"la promoción de la inversión".

¿Porqué?

Porque ese campesino, obrero u obrera, nativo amazónico, no son mis iguales, son seres inferiores, necesarios hasta cierto punto pero descartables, cuyas vidas y derechos no interesan.

Se les puede sacrificar tranquilamente para lograr "la paz"/"el crecimiento"/"la modernidad".

31 de agosto de 2008, 0:59  
Blogger Alfredo P. ha dicho...

"Es que a diferencia de otros países en que las atrocidades fueron cometidas exclusivamente por gobiernos militares, en el Perú fueron gobiernos civiles, al menos formalmente, como el de Belaúnde, García y Fujimori."Sendero Luminoso y el MRTA (dos organizaciones provenientes de la izquierda)fueron autores de la mayoría de atrocidades; esa es la principal diferencia con los casos de Chile y Argentina:Aquí hubieron agrupaciones comunistas que buscaron destruir la democracia para implantar una versión sudamericana de Kampuchea la una y para implantar una dictadura al estilo castrista la otra; pero ambas tenían proyectos totalitarios en contra los cuáles se hallaba la inmensa mayoría del país.
Respecto a la legitimidad de la CVR, ésta fue creada durante el vacío de poder producido por la caida de Fujimori en el año 2000 y gracias a la habilidad palaciega de un sector de la izquierda que le vendió esta agenda al ingenuo gobierno de Paniagua (el mismo que sacó cuerpo y desconocío a su criatura luego de que ésta pusiera a 1984 como el año de mayor número de desaparecidos).
La CVR no fue producto de un reclamo nacional o fruto de un consenso, fue una victoria por walk-over.
El discurso de la CVR y de su IF Final no tienen mayor aceptación fuera del reducido círculo de activistas de Oenegés de DDHH y de familiares y amigos de víctimas provenientes de acciones de agentes estatales; la inmensa mayoría del país está alejada del tema, alejamiento que se convierte en franca y en abierta hostilidad cuando la gemte ve a prominentes representantes de Onegés derechohumanistas y de la propia CVR pedir a parlamentos extrangeros que el MRTA no sea considerado terrorista o levantar monumentos con nombres de terroristas o pedir reparaciones de varios miles de dólares para los terroristas (como lo ordenó la sentencia de la CIDH del Caso Canto Grande).
La CVR en estos cinco años ha fracaso estrepitosamente en incluir a más sectores y en mi opinión, sólo en la medida que el tema de los DDHH aparezca desligado de los intereses políticos de la izquierda, más sectores de la población podrían interesarse en el tema.

5 de septiembre de 2008, 18:40  
Blogger Silvio Rendon ha dicho...

Que SL y el MRTA hayan sido los principales victimarios como dice la CVR es cuestionable. Los casos documentados indican que no es así.

En la Argentina y el Uruguay las agrupaciones terroristas también surgieron en democracia. En Chile el MIR fue una organización armada, que no alcanzó el tamaño de las organizaciones argentinas y uruguaya, pero también surgió en democracia. Los gobiernos militares vinieron después.

La CVR sí fue producto de un reclamo nacional. Lo anormal en el país fue el gobierno de Fujimori que taponó toda expresión ciudadana. Como ya he recordado, en la década de los ochentas hubo muchas comisiones investigadoras de violaciones a los derechos humanos. Eso es lo normal cuando hay democracia.

No es verdad que la gran mayoría de la población haya asumido el discurso fujimorista. Las encuestas indican que la mayoría de la población sí está por el respeto a los derechos humanos y sanción a los culpables de matanzas, quienquiera que las haya cometido. Las fosas de Putis han causado una gran indignación en la ciudadanía. A medida que se va sabiendo lo que pasó, el tema no va perdiendo, sino ganando gente.

6 de septiembre de 2008, 0:20  

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