martes, 12 de agosto de 2008

Múlder y Múlder

Mauricio Múlder en los últimos tiempos se ha caracterizado por fustigar a las izquierdas. Al respecto son muy expresivos sus artículos en Correo, en su columna Telón de fondo. Les da duro, con rabia. Les critica su atraso ideológico, los denuncia por ser subversivos, Tal vez tenga algunos puntos de dónde agarrarse, pero ¿por qué tanta dureza? Al parecer, el político aprista alguna vez, y no hace mucho, era prácticamente indistinguible de las izquierdas a las que hoy tanto fustiga. A ese Múlder tal vez lo hayan olvidado en las izquierdas, no siempre tan sutiles, pero desde luego no lo han olvidado en el APRA.

El actual secretario general del APRA escribía en julio de 2002 este artículo (verlo aquí):
La República
Lunes, 1 de julio de junio del 2002 [sic en el enlace]

Por Mauricio Mulder

Cambio de personas, pero también de políticas

Es verdad que el 28 de julio ha sido siempre la fecha en la cual los gobiernos aprovechan para reflexionar sobre la situación del país y, en consecuencia, realizar cambios políticos. Pero supeditar los cambios políticos a la fecha misma, estirando la crisis de gobernabilidad e irradiando una imagen de indecisión, es sumamente peligroso.

Los cambios políticos son un reclamo de urgencia, no una casualidad de la efemérides nacional. Los jefes de Estado se comunican con el país no sólo con palabras sino también con actos políticos. Esos actos políticos se hacen mediante los ministros. Por eso son nombrados a dedo y no elegidos por el pueblo, ya que dependen de la Presidencia de la República en ciento por ciento. Cuando las palabras sobran y el Presidente tiene al respecto una grave crisis de credibilidad que ha hecho que sus mensajes hayan perdido toda fuerza sólo le quedan los actos políticos para comunicarse.

Esos actos significan cambios de políticas. Pasa por cambiar nombres, sin duda, pero más que nada de políticas. Toledo ha hecho puro neoliberalismo dogmático, encuadrándose como un fondomonetarista aplicado sin una sola diferencia con Fujimori y el boloñismo. Para eso se alió con una derecha supeditada ya no a su riqueza sino al capital trasnacional y trajo a PPK. Ese esquema está completamente agotado. Como también está agotado el dogma de suponer que todo reclamo a favor de un estado que asuma decisiones políticas, sea "populismo". Dividir la política entre "populistas" (en despectivo) y "responsables" fue uno de los triunfos propagandísticos más grandes de los 90, pero ya perdió su efecto.

En su último informe sobre el desarrollo humano en el mundo, el PNUD manifiesta que se está registrando una tendencia mundial de disminución de índices de extrema pobreza, gracias a puntuales decisiones políticas. Es decir, acciones concretas de distribución equitativa, de inversión en educación, de renegociación de la deuda externa, de protección a importaciones, de subsidio a la agricultura, de fortalecimiento a gobiernos locales, de promoción de la democracia, de integración subregional, de cooperación sur-sur, etc. Está probado que no es el mercado de por sí el que va a resolver los problemas de desigualdad y desempleo. No es así. La lógica del capital tiene que ser tamizada y controlada porque sólo responde, como es natural, al dividendo. El dividendo no tiene nada que ver con la solidaridad, la dignificación del empleo, la educación gratuita, la salud, las medicinas para todos, etc. Esto se sabe desde hace decenios, pero muchos todavía viven la euforia del conservadurismo de Ronald Reagan, que fue en lo esencial ideológicamente revanchista contra el comunismo soviético, razón por la cual terminó repitiendo los conceptos del capitalismo decimonónico.

Despercudiéndose de esos dogmatismos que los tenemos tan insertos en el Perú y que se agotaron en el fujimorismo, Toledo se dará un respiro y la democracia peruana retomará impulso. De él depende.
Bueno, sólo tomaron seis años para que esta persona diera un giro total y defendiera ese discurso con la misma vehemencia con que antes lo repudiara. Sin explicación de por medio. Supuestamente hay continuidad entre lo que dijo antes y lo que dice ahora.

Ahí no se queda el asunto. Veamos este otro artículo sobre los derechos humanos:
Diario "La Republica
15-03-01

EN ORBITA
Por Mauricio Mulder

Todos los pueblos del continente han pasado por lo mismo
La verdad nos hará libres

Hoy que por declaración de un ciudadano japonés se están exhumando los cadáveres de los emerretistas ultimados en la embajada del Japón en 1998, han aparecido las geishas de siempre, que gozan de una excepcional e increíble cobertura de la televisión peruana, diciendo que en el extranjero piensan que los peruanos somos masoquistas porque estamos desenterrando cadáveres.
Dijo incluso una de ellas que unos "amigos" latinoamericanos de ella le habían expresado su incredulidad ante esta supuesta característica nacional de remover lo pasado. Pobres ignorantes sin duda, que no conocen ni la historia ni la realidad latinoamericana y repiten monsergas que no resisten el mayor análisis.

¿Son masoquistas los chilenos que hoy mismo están desenterrando los cadáveres de las víctimas de la caravana de la muerte y de otros espeluznantes crímenes cometidos por la dictadura de Pinochet hace casi 30 años? ¿Lo son los argentinos, que encontraron restos de torturados en distintos cementerios clandestinos y que incluso sus antropólogos forenses han adquirido tanta destreza en esas artes que son convocados a todas partes del mundo?
¿Son masoquistas los salvadoreños que vía su Comisión de la Verdad exhumaron los restos de víctimas en diversas masacres, dos de las cuales, la del Sumpul y la del Mozote, superaban los cien muertos en cada caso? ¿Y los colombianos, y los uruguayos, y los brasileños que no han escatimado esfuerzos por conocer la verdad de diversas acciones de violencia que ha afectado su historia?

Aquí lo que está en juego es la verdad y la impunidad. Una sociedad democrática no puede permitir que se oculten hechos delictivos graves en aras de un "borrón y cuenta nueva" o al prurito de "no remover cenizas". Con ese criterio, jamás se juzgaría un crimen, porque el castigo al criminal no revive a la víctima y nada de lo que se haga contra el asesino le devolverá la vida.
La no revisión de las violaciones de derechos humanos ha sido la norma consuetudinaria en la historia nacional, salvo para el caso del gobierno del 85-90 que fue espulgado al milímetro por sus enemigos políticos. Por el hecho de que las democracias aplicaban el borrón y cuenta nueva, la impunidad se consagraba como acicate para golpes de estado del futuro.
Hoy el secretario general del APRA ya no dice nada de eso. Ay del que ose decir lo mismo que dijo él antes, "las geishas de siempre", sobre la operación Chavín de Huántar. Inmediatamente Múlder lo acusa de "tonto útil" del terrorismo.

Es una verdadera lástima, pues en el país hubo un Informe de la Comisión investigadora de la gestión presidencial de Alberto Fujimori, la "comisión Múlder", presidida por el actual secretario general del Partido Aprista Peruano, presentado con fecha 15 de junio del 2002, en el cual detallaba una serie de acusaciones contra Alberto Fujimori Fujimori, que no forman parte del expediente de extradicción ni de acusación contra el ex-presidente autogolpista.

Definitivamente, Mauricio Múlder en los últimos años dio un gran viraje, que no estuvo exento de rechazo entre diversos militantes apristas como refirió La República (visto en el blog de César Vásquez Bazán):
El primer indicio de ello fue la intervención del secretario de organización, Wilder Bendezú. Sin tomar en cuenta que la independiente ministra de Justicia, María Zavala, se encontraba como invitada, Bendezú afirmó: aun cuando veamos funcionarios ajenos a nosotros, aquí está el aprismo.

Entonces, frases como "el Apra es del pueblo y no de la derecha" o "el Apra al poder" comenzaron a interrumpir los discursos.

Pero nadie se hubiera imaginado que las bases mostrarían su descontento aun con mayor ímpetu durante la presentación de su secretario general, Mauricio Mulder. Apenas Bendezú lo presentó, las pifias comenzaron a escucharse.

Mulder apeló a hablar de un tema de consenso: del partido y de su historia. De los problemas y embates que tuvo que enfrentar, pero las pifias y los gritos de "el Apra es del pueblo y no de la derecha" continuaron y con más fuerza.

"El Apra es un gran partido revolucionario de izquierda, el gran partido de la justicia social", dijo Mulder como para dar la razón al clamor de las bases. Sin embargo, ello tampoco fue suficiente.
Las pifias y los reclamos apristas apenas si dejaban escuchar el discurso del secretario general.
Pifias y protestas contra Múlder en Alfonso Ugarte. ¿Alguien está sorprendido/a?





En órbita, cuando escribía para La República. Un Múlder. Duro con Fujimori.


Telón de fondo, escribiendo para Correo. Otro Múlder. Duro con las izquierdas y con Lourdes Flores.

Imágenes de La República y Correo. (La imagen de arriba tambén es de Correo).

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