jueves, 7 de agosto de 2008

El oligopsonio no gubernamental

En este post de "Lo justo varón" se comenta sobre una experiencia de falta de acceso al trabajo en el sector no gubernamental. Al parecer estamos ante un oligopsonio en este mercado laboral: un sector altamente coludido que tiene capacidad de imponer condiciones a los ofertantes, los/as posibles trabajadores/as del ramo. Poco a poco a través de algunos blogs se ha comenzado a romper el silencio sobre abusos y malas prácticas laborales.

Hace poco trascendió la frase de una congresista:
"Tienes que saber compartir. Así es acá, todo el mundo comparte"
Pues es una frase que hubiera provenir de algunos directivos de ONGs (1). Una vez en una ONG al reclamar por mis derechos, como conté en La ley y las inspecciones laborales, me soltaron esta frase:
"Lo que ocurre es que tú te estás aprovechando de leyes laborales que son injustas para que te paguemos más."

Y ni modo, al final me tocó aceptar sus condiciones. No obtuve todos los beneficios que me correspondían por ley...

Estas situaciones no parecen ser la excepción en las ONGs. Al parecer en varias, sobre todo de provincias, los/as trabajadores/as firman por un sueldo, las boletas o recibos por honorarios salen por una cifra, pero les pagan menos. Supuestamente la diferencia son las contribuciones "voluntarias" de los/as trabajadores/as para sostener a la ONG. Quienes dan estos testimonios añaden directamente que eso va a los bolsillos de los directivos. Claro, lo cuentan off the record, porque hay un miedo muy grande a perder la chamba, pero sobre todo a ser marcado y no ser empleable.

Escucho la historia de una persona que trabajaba con poblacion amazonica que fue acosada sexualmente en su institución. Se vio forzada a renunciar, pero las mujeres de la ciudad amazónica donde trabajaba no tenian muchas opciones y tenian que aceptar las propuestas del presidente de la ONG, cuya base estaba en Lima. Las condiciones laborales pueden ser tan abusivas que algunos directivos pueden incluso imponer el "derecho de pernada" cual medievales señores feudales...

Estas cosas se saben. De hecho, la poblacion en general no tiene una muy buena imagen de las ONGs. Su acercamiento a ellas es más bien pragmatico: se acercan por lo que les puedan dar.

En este panorama se dan también grandes disparidades salariales por el mismo trabajo (ver Memoria de la memoria.), la discriminación por origen, raza, estrato social y sobre todo, por ser amigos/as de los que tienen el poder. Lo opuesto a la meritocracia, o mejor dicho, los "méritos" son otros: el servilismo con el poder.

¿Qué hacer? Primero habría que tener claro que se trata de un oligopsonio. No estamos ante el mercado libre ni hay coincidencia de intereses entre directivos y trabajadores. Aquí los directivos son muy hábiles y en realidad poderosos para chantajear política, económica y emocionalmente a sus trabajadores/as: se han erigido como adalides de la democracia, los derechos humanos, la transparencia, la ética y tantos otros valores que muchos/as tenemos. Toca poner las cosas en su sitio y superar estos chantajes.

En segundo lugar, no se puede hacer nada contra un oligopsonio en forma individual. La unión hace la fuerza. Se le tiene que oponer la organización de los/as trabajadores/as. Toca vencer el miedo y que comiencen a decir su verdad negada. Desdes afuera toca apoyarlos/as, reforzarlos/as, legitimarlos/as. En realidad, como es un oligopsonio se justifica la regulación pública en el mercado laboral. El ministerio de trabajo tendría que estar encima de las ONGs como sobre cualquier otro empleador. Sin embargo, dada la politización del sector hay riesgo de intervención por las razones equivocadas, lo cual no haría sino reforzar el chantaje emocional de los directivos. Hace algunos años hubo una iniciativa de sindicalización del/la trabajador/a no gubernamental, Sindicato de Trabajadores de ONGs. No estoy al tanto sobre cómo les ha ido, pero suena a una iniciativa en la que habría que persistir.

_______

(1) Una cosa así me pasó en un proyecto en que trabajé. Al presentar el proyecto a la financiera se ponía un presupuesto, que finalmente no era el que se aplicaba. La excusa era que la financiera daba un porcentaje, digamos 80%, del financiamiento y el 20% lo tenía que poner la ONG como gastos administrativos. Sin embargo, ese 20% no existía, el 100% era el 80% que venía de fuera y la ONG nunca ponía nada de su parte, por lo que resultaba que todos teníamos que reducirnos la remuneración. Entonces también se incluyó a un experto que al final nunca apareció. Creo que ni se enteró que usaron su nombre para solicitar dinero (cuando lo vea se lo preguntaré). También se dijo que se compraría un programa estadístico que tampoco se compró, pirata nomás. Tuve que regatear fuerte para evitar mayores reducciones en mis honorarios, pero éstos igual se redujeron y no coincidieron con lo que decía el papel presentado a la financiera.

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2 comentarios:

Blogger javier ha dicho...

Silvio:

recién me puedo conectar a tu nuevo blog.

Creo que el esfuerzo principal para mejorar las condiciones laborales de las ONGs en el Perú debe venir de afuera. Te acordarás que hubieron mejores épocas para las ONGs y sus empleados eran bastante bien pagados. El problema es que las agencias financiadoras han endurecido sus términos de transferencia poniendo topes al porcentaje de los salarios dentro de los proyectos (lo que me parece muy bien). Lo que faltaría es que esas mismas agencias señalaran también un código de conducta laboral donde no hubieran tantas arbitrariedades ni pendejadas.

Silvio, yo sospecho que las agrencias financiadoras también conocen el paño y se adaptan. Total, con tal que se consigan los objetivos del proyecto y se corroboren los informes de indicadores todos contentos y no pasa nada. Ellos deberían empujar.

O, sencillamente, las ONGs son otra institución alternativa fallida...como los partidos leninistas.

12 de agosto de 2008, 0:08  
Blogger Silvio Rendon ha dicho...

Hola Javier,
Las financieras pueden hacer algo, claro está. Sin embargo, al fin y al cabo también son burócratas que responden a incentivos individuales, como todos. Los/as trabajadores/as tienen que hacer valer sus derechos también. Su organización es importante, también en este sector.

12 de agosto de 2008, 13:08  

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